domingo, 28 de febrero de 2010
sábado, 27 de febrero de 2010
Levante la mirada pero su rostro estaba mas cerca de lo que esperaba, sus ojos ardían apasionados a pocos centimetros de los mios y notaba su frio aliento contra mis labios abiertos, podria sentir su sabor en mi lengua.No habia nada que yo hubiera experimentado en mi vida comparable a la sensacion que me producían sus frios labios, duros como el marmol, pero siempre tan dulces al deslizarse sobre los mios.
Sus dedos se entrelazaron dentro de mi pelo, sujetando mi rostro contra el suyo.Tenia los brazos firmemente envolviendo su cuello y hubiera deseado ser mas fuerte para asegurarme de que podria mantenerlo prisionero para siempre, una de sus manos se deslizo por mi espalda, presionandome sobre su pecho petreo con mas fuerza aun. a pesar de su ropa, su piel era tan fria que me hizo temblar, aunque mas bien era un estremiciento de placer, de felicidad, razón por las cuales sus manos me soltaron, no hice caso y me aplaste contra el, amoldandome a la forma de su cuerpo. Resegui la forma de su labio inferior con la punta de la lengua, era tan perfecto y suave como si estuviera pulido y el sabor era algo exitante.
martes, 23 de febrero de 2010
domingo, 21 de febrero de 2010
Ella merecía felicidad y amor con quien escogiera.
Debía hacer lo correcto por el bien de ella; no podía seguir pretendiendo que podía estar en peligro de enamorarme de esta chica.
Después de todo, realmente no importaba si yo me iba, ella jamás me vería de la manera en que yo deseaba. Nunca me vería como alguien digno de su amor.
Nunca.
¿Podía acaso un corazón congelado y muerto estar roto? Sentía como si el mío lo estuviera.
“Edward” dijo Bella.
Me congelé, mirando fijamente sus ojos cerrados.
¿Se habría despertado?, ¿me miraba?. Ella parecía dormida, pero su voz había sido tan clara…
Ella suspiró suavemente, y luego se movió suavemente hacia un lado –estaba dormida y soñando–
“Edward” murmuró suavemente.
Ella soñaba conmigo.
¿Podía acaso un corazón congelado y muerto volver a latir? Sentía como si el mío lo estuviera.
“Quédate” dijo “Por favor… no te vayas”
Soñaba conmigo, y no era una pesadilla. Quería que me quedara con ella en su sueño.
Me devané los sesos en busca del nombre correcto al torrente de emociones que me embargaba, pero no conocía palabras tan fuertes que pudieran sostener las emociones. Por un largo momento, me ahogué en ellas.
Cuando llegue a la superficie, no era el mismo hombre que siempre había sido.
Mi vida había sido una interminable y tenebrosa medianoche. Había sido, por necesidad para mí, siempre media noche. ¿Así que como era posible que el sol saliera justo en mi medianoche?
Me convertí en vampiro, cambiando mi alma y mi mortalidad, a través de una transformación dolorosa, para finalmente congelarme. Mi cuerpo había cambiado en roca con piel, endurecida y sin encanto. Yo mismo, me había congelado –mi personalidad, lo que me agradaba, lo que no, mis modos y mis deseos– todos se habían congelado.
Fue lo mismo para los demás. Todos estábamos congelados. Piedras vivientes.
Cuando el cambio nos llegaba, nos era permanente. Lo vi pasar con Carlisle, y una década después con Rosalie. El amor los había cambiado de manera eterna. Una manera que nunca se desvanecía. Más de ocho décadas habían pasado desde que Carlisle encontró a Esme, y todavía se miraban con la incrédula mirada del primer amor. Siempre había sido así para ellos.
Siempre sería así para mí ahora. Siempre amaré a esta frágil chica humana, por el resto de mi ilimitada existencia.
Miré fijamente la cara inconciente de la chica, sintiendo este amor por ella en cada parte de mi cuerpo de piedra.
Ella dormía un poco más tranquila que antes, con una pequeña sonrisa en sus labios.
Siempre mirándola, empecé a diagramar mentalmente.
La amaba, y podía tratar de ser lo suficientemente fuerte para dejarla. Pero sabía que no era tan fuerte. Podía trabajar en ello.Pero talvez si era lo suficientemente fuerte para encaminar el futuro hacia otra dirección.
Alice había divisado dos futuros para Bella, ahora entendía ambos. Amarla no me impediría matarla, si me permitía cometer errores.
Ahora mismo no podía encontrar ni sentir al monstruo en mí. Quizás el amor lo había silenciado para siempre. Si la mataba ahora, no sería intencional, solo un terrible accidente.
Ahora tenía que ser extraordinariamente cauteloso. No podía nunca bajar la guardia. Tendría que mantener siempre una distancia considerable. No podía cometer errores.
Y finalmente entendí ese segundo futuro. Estaba desconcertado con esa visión –¿Qué había pasado que había convertido a Bella en una prisionera de esta media-vida inmortal?–
Ahora –que la había encontrado– podía entender como talvez, con un imperdonable egoísmo, le pediría a mi padre ese favor. Pedirle que le quite la vida y su alma, solo para tenerla conmigo para siempre.
Ella merecía algo mejor.
Pero vi otro futuro, una pequeña línea la cual podía caminar sin perder el equilibrio. ¿Podría? ¿estar con ella y dejarla como humana?
Deliberadamente tomé aire, y entonces, dejé que su esencia me rasgara como un fuego salvaje. El cuarto estaba lleno con su perfume; su fragancia estaba impresa en cada superficie. Mi mente nadó en ella, pero luché.
Tenía que acostumbrarme a esto, si pretendía intentar cualquier clase de relación con ella. Tomé otra respiración de ese fuego salvaje... (Sol de Medianoche)
viernes, 19 de febrero de 2010
Sol de medianoche
Estiro su mano a través de la mesa otra vez, despacio y deliberadamente. Retiré mis manos una pulgada de distancia de ella, pero no hizo caso de esto, determinada a tocarme. Sostuve mi aliento - no debido a su olor ahora, pero debido a la tensión repentina, aplastante. Miedo. Mi piel la repugnaría. Ella se escaparía. Entonces cepilló la yema de sus dedos ligeramente a través del dorso de mi mano. El calor de su toque apacible, dispuesto, no se pareció a nada que alguna vez haya sentido. Esto habría sido el placer casi puro, excepto por mi miedo. Miré su cara como ella sintió la piedra fría de mi piel, todavía incapaz de respirar. Una sonrisa levantó las esquinas de sus labios.
"Gracias," dijo, mirándome, fijamente con una mirada intensa propia de ella.
"Es la segunda vez" sus dedos suaves se quedaron en mi mano como si encontraran agradable el estar allí. Le contesté tan por accidente como fui capaz.
“No dejarás que haya una tercera, ¿de acuerdo?” Ella no me lo reprocho, pero cabeceó afirmativamente. Retiré mis manos de debajo de la suya. Tan exquisito como su toque se sintió, no iba a esperar la magia de su tolerancia para, dar vuelta a la repulsión. Oculté mis manos bajo la mesa.
Leí sus ojos; aunque su mente fuera silenciosa, podía percibir tanta confianza como para preguntarme allí. Comprendí en aquel momento que quise contestar sus preguntas. No porque se lo debía. No por querer que confiara en mí. Sino porque quise que me conociera.
Trailer de eclipse!!
domingo, 14 de febrero de 2010
Eclipse...
sábado, 13 de febrero de 2010
viernes, 12 de febrero de 2010
jueves, 11 de febrero de 2010
El primer beso...

Inclino su cabeza sobre la mía y yo me alce sobre las puntas de mis pies arrojando los brazos alrededor de su cuello...
Alrededor nuestro, un mundo entero y a la vez tan solos
tu y yo!!!..
miércoles, 10 de febrero de 2010
Cumpleaños de Bella...

Tome el pequeño paquete, dirigiendo los ojos a Edward mientras deslizaba el dedo bajo el filo del papel y tiraba de la tapa - Maldita sea- murmure, cuando el papel me corto el dedo. Lo alce para examinar el daño. Solo salia una gota de sangre del pequeño corte.
martes, 9 de febrero de 2010
Estiro su mano a través de la mesa otra vez, despacio y deliberadamente. Retiré mis manos una pulgada de distancia de ella, pero no hizo caso de esto, determinada a tocarme. Sostuve mi aliento - no debido a su olor ahora, pero debido a la tensión repentina, aplastante. Miedo. Mi piel la repugnaría. Ella se escaparía. Entonces cepilló la yema de sus dedos ligeramente a través del dorso de mi mano. El calor de su toque apacible, dispuesto, no se pareció a nada que alguna vez haya sentido. Esto habría sido el placer casi puro, excepto por mi miedo. Miré su cara como ella sintió la piedra fría de mi piel, todavía incapaz de respirar. Una sonrisa levantó las esquinas de sus labios.
"Gracias," dijo, mirándome, fijamente con una mirada intensa propia de ella.

—Isabella —pronunció mi nombre completo con cuidado al tiempo que me despeinaba el pelo con la mano libre; un estremecimiento recorrió mi cuerpo ante ese roce fortuito—. No podría vivir en paz conmigo mismo si te causara daño alguno —fijó su mirada en el suelo, nuevamente avergonzado—. La idea de verte inmóvil, pálida, helada... No volver a ver cómo te ruborizas, no ver jamás esa chispa de intuición en los ojos cuando sospechas mis intenciones... Sería insoportable —clavó sus hermosos y torturados ojos en los míos—. Ahora eres lo más importante para mí, lo más importante que he tenido nunca.
Si pudieras vivir eternamente...para que vivirias?¿?¿
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Introdujo las manos en mi pelo y sus labios se movieron de modo lento, pero concienzudo, contra los mios, antes de que me diera cuenta de lo que estaba haciendo, a lo que se estaba refiriendo.

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